Un colegiado de ingenierosVA analiza en COPE el accidente ferroviario de Adamuz

Un colegiado de ingenierosVA analiza en COPE el accidente ferroviario de Adamuz

Un colegiado de ingenierosVA, con una dilatada trayectoria en Renfe y responsabilidades directivas en el ámbito del mantenimiento, ha ofrecido en la Cadena COPE un análisis técnico sobre el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero. El experto cree que el origen del siniestro fue, como apuntan las investigaciones oficiales, el descarrilamiento de un tren del operador Iryo, descartando que se produjera por un error humano del maquinista.

Según ha explicado a la emisora, el convoy no alcanzó la velocidad máxima permitida en ese tramo, lo que elimina la hipótesis de un exceso de velocidad como causa del accidente. La atención de la investigación, por tanto, se centra en un posible fallo técnico, ya sea en la infraestructura ferroviaria o en el propio material rodante.

Hipótesis sobre el descarrilamiento

En relación con un eventual problema en la vía, como una rotura de carril, nuestro colegiado ha señalado que se trata de una posibilidad compleja de confirmar. En este sentido, ha recordado que «todas las noches y antes de empezar el servicio comercial, una máquina auscultadora recorre la vía y realiza el trayecto completo«, un procedimiento que, según ha subrayado, «asegura al 100% el buen estado de la línea» al inicio de cada jornada.

La alternativa más plausible, a su juicio, apunta a un fallo en el tren. Entre los escenarios posibles ha citado «un defecto o rotura en una rueda, un defecto o rotura de un eje, problema en algún bogie (o carretón, conjunto de dos pares de ruedas) y como tercera opción el desprendimiento de algún elemento del tren» que, tras ser arrollado, habría desencadenado el descarrilamiento.

Una reacción sin margen de maniobra

Como consecuencia del descarrilamiento del tren Iryo, tres de sus coches volcaron e invadieron la vía paralela, por la que circulaba en ese momento un tren Alvia. Los sistemas de seguridad actuaron de inmediato y, mediante las balizas instaladas en la infraestructura, detectaron la ocupación de la vía, enviando una señal de emergencia al segundo convoy para activar el frenado.

No obstante, el protocolo de seguridad vigente contempla una breve secuencia de verificación por parte del maquinista antes de que el sistema de frenado de emergencia entre en funcionamiento de manera automática. Tal y como ha explicado nuestro compañero, la escasa diferencia temporal entre el descarrilamiento y el cruce de ambos trenes, estimada en unos 20 segundos, resultó determinante.

Ese intervalo fue «insuficiente para que el maquinista confirme la activación del sistema o el sistema se active automáticamente«, lo que provocó que el tren Alvia colisionara con uno de los coches que había quedado atravesado en su vía. En palabras del extrabajador de Renfe, en una situación así «la catástrofe es inminente, como ha ocurrido«.

El análisis concluye que, de haber existido un mayor margen temporal entre ambos trenes, «los sistemas de seguridad habrían actuado con el protocolo establecido y se hubiera frenado la composición del Alvia con tiempo suficiente«. Pese a la gravedad del accidente, el especialista ha defendido la solidez del modelo ferroviario español, al afirmar que el sistema de seguridad «es muy completo», y ha expresado su confianza en que la investigación técnica permita introducir mejoras que refuercen aún más la prevención de este tipo de siniestros en el futuro.